Cosas de Jorge

viernes, 27 de enero de 2017

Nuestra Señora de Atocha


En esta ocasión, viajaremos al apasionante mundo de los viejos galeones llenos de tesoros, desaparecidos bajo la inmensidad de las aguas de los mares más profundos.

Hoy no bajaremos a grandes profundidades, no por ello será menos emocionante nuestra inmersión virtual, esta inmersión la realizaremos frente a las costas de Florida (EEUU, para visitar un galeón sumergido, el cual pertenecía a la Flota de Indias, que se hundió en el verano de año 1.622, cuando la flota regresaba de La Habana a España, la cual partió el 4 de septiembre.

Realmente era un galeón casi nuevo, habiendo sido construido en La Habana en el año 1.620 con un peso de 500 toneladas, con una tripulación de 265 tripulantes.

Este galeón fue, el Nuestra Señora de Atocha, que fue destrozado por una tormenta junto con el Santa Margarita y Nuestra Señora del Rosario, cuando se dirigían al canal de las Bahamas, el 5 de octubre del año 1.622, un huracán destrozo y hundió un total de 8 barcos.

De este naufragio, de los 265 tripulantes solo se salvaron tres marineros y dos esclavos, los cuales sobrevivieron gracias a que se agarraron a la única parte de la embarcación, que no se sumergió bajo las turbulentas aguas, el tocón del palo de mesana (palo posterior de los grandes barcos).

En las bodegas de Nuestra Señora de Atocha, se guardaban 1.038 lingotes de plata, 180.000 pesos en monedas de cobre, 582 lingotes de cobre, 125 barras y discos de oro, 350 cofres de índigo, 525 fardos de tabaco, 20 cañones de bronce, 1.200 libras de plata trabajada, así como también artículos personales y joyas no declaradas para evitar pagar impuestos.

Durante los 60 años posteriores, equipos de salvamento españoles buscaron sin éxito el Nuestra Señora de Atocha.

En el año 1.969 es creada la empresa Treasure Salvors, por el californiano Mel Fisher, instructor de buceo, comenzó la búsqueda del Nuestra Señora de Atocha, búsqueda que duro 16 años, a pesar de haber utilizado unos deflectores instalados en su hélices para mover la arena, los cuales llamaban buzones, así como magnetómetros de protones (aparato que utiliza el principio de resonancia magnética nuclear de la Tierra, que permite medir pequeñas diferencias en el campo magnético terráqueo).

En el año 1.971 en Cayo Hueso encontraron una enorme ancla que seguramente pertenecía al Nuestra Señora de Atocha.

Aunque fueron encontrando algunas cosas que provenían del Nuestra Señora de Atocha, hasta el año 1.973 no encontraron tres lingotes de plata que pertenecían con absoluta seguridad al galeón hundido.

En el año 1.975, uno de los hijos de Mel Fisher, Dirk Fisher encuentra cinco cañones de bronce, falleciendo un día después al hundirse su barco, el Northwind, junto con su esposa Angel y un buzo Rick Gage, pero a pesar de este lamentable hecho su padre Mel Fisher continuo buscando el galeón hundido.

En el año 1.980, Mel Fisher ya había encontrado restos importantes del cargamento del galeón, barras de oro, joyas y monedas de plata.

Día 13 de mayo del año 1.980, Kane Fisher, otro hijo de Mel, encuentra toda una sección de madera del Santa Margarita (otro galeón también hundido junto el Nuestra Señora de Atocha).

20 de julio del año 1.985, Kane Fisher que estaba a los mandos del Dauntless, envía un mensaje desde la radio del barco, a su padre diciendo “Guarda las cartas. ¡Encontramos el filón principal,” habían encontrado las barras de plata pertenecientes al Nuestra Señora de Atocha.

Se recuperaron más de 1.000 lingotes de plata, 125 barras y discos de oro, cien mil monedas de plata y oro, 3.000 esmeraldas, gruesas cadenas de oro, toda una colección de objetos personales, tanto de la tripulación, como de pasajeros ricos, cajas de marfil, útiles médicos, joyería y orfebrería religiosa, etc.

Actualmente una pequeña parte de las bodegas del Nuestra Señora de Atocha, como también del Santa Margarita, nutren un museo propiedad de Mel Fisher “Mel Fisher Maritime Heritaje Society Museum.”

El resto del tesoro, fue subastado en el año 1.988, en la sala Chiristie’s de Nueva York.
Se calcula que el tesoro extraído por Mel Fisher está valorado en 540 millones de euros.