Cosas de Jorge

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Chuetas (judíos mallorquines)


Los chuetas, son un grupo social de la isla de Mallorca (España), siendo documentado el término chueta por primera vez alrededor del año 1.688, en los procesos inquisitoriales, por los propios procesados.

El termino chueta, proviene del diminutivo de judío, en catalán xuetó, el cual posteriormente evolucionaria a xueta (aún vigente), otros afirman que procede del termino xulla (tocino), en cambio otros creen que proviene de la xuia (proviniendo esta de una combinación de los anteriores términos).

También los chuetas, son conocidos como de la calle del Segell, otorgando a los chuetas, el nombre que posee la calle del barrio donde vivían concentrados.

Los apellidos que se consideran chuetas son: Aguiló, Bonnín, Cortès, Fortesa, Forteza, Fuster, Martí, Miró, Picó, Pinya, Piña, Pomar, Segura, Tarongí, Valentí, Valleriola, y Valls principalmente, aunque están documentados más de 330 apellidos entre conversos y condenados por judaizar Mallorca.

Este grupo social, desciende de judíos mallorquines, conversos al cristianismo, conservándose su conciencia colectiva de sus orígenes a causa de ser portadores de algunos de los apellidos de linaje.

La Iglesia mallorquina, realizo importantes esfuerzos para cristianizar a los chuetas, sin obtener éxito hasta finales del siglo XIV, aunque a partir del año 1.391, a causa del asalto a las juderías (barrio donde se concentraban los judíos), así como las predicaciones de San Vicente Ferrer durante el año 1.413, también en el año 1.435, a causa de situaciones de riesgo para los chuetas, estos realizaron conversiones en masa al cristianismo.

Estas conversiones fueron por medio de coacciones, por lo cual muchos de los chuetas continuaron sus prácticas religiosas habituales, constituyendo la Cofradía de Nuestra Señora de Gracia o de Sant Miquel dels Conversos.

Has casi finales del siglo XV, los chuetas fueron desarrollando sus actividades (en parte clandestinas), en su Cofradía de Nuestra Señora de Gracia, sin excesiva presión por parte de la Iglesia, la política o la población.

En el año 1.488 llegan a Mallorca los primeros inquisidores con la misión encomendada por los Reyes Católicos de crear la unificación religiosa el reino.

El objetivo principal de los inquisidores consistió en reprimir el criptojudaísmo, aplicando los Edictos de gracia, mediante los cuales la autoinculpación por herejía evitaba condenas severas.

A causa de los Edictos de gracia entre los años 1.488 y 1.492, 559 personas reconocieron haber realizado prácticas judaicas, de los cuales los inquisidores obtuvieron los nombres de la mayoría de los chuetas, castigando duramente a sus familias y círculos cercanos.

Durante el año 1.632, Juan de Fontamar, promotor y fiscal del tribunal mallorquín, envía un informe a la Suprema Inquisición, en el cual acusaba a los criptojidíos de 33 cargos, entre los cuales estaban, la práctica del secretismo, asignar nombres a sus hijos del Antiguo Testamento, excluir del domicilio la iconografía del Nuevo Testamento, así como la presencia del Antiguo Testamento, el desprecio e insulto a los cristianos, obtener cargos dentro de la Iglesia para poder burlarse de esta con impunidad, la aplicación de un sistema legal propio, realización de reuniones clandestinas, la financiación de una sinagoga en Roma, la práctica de costumbres judías (incluyendo estas el sacrificio de animales, los ayunos, la práctica del Sabbat, evitación de la extremaunción e incluso la realización de sacrificio humanos), aunque curiosamente, en esos momentos no actuó la Santa Inquisición.

Los chuetas, a finales del siglo XVII sufrieron condenas inquisitoriales por criptojudaísmo (grupo de personas que practica el judaísmo, mientras públicamente afirman practicar otras creencias) o simplemente por ser familia de chuetas.

A partir del año 1.670, comienzan a aparecer referencias sobre los chuetas en documentaciones gremiales, fiscales, inquisitoriales, etc, lo cual muestra ante la percepción general la existencia del grupo, lo cual anuncia la posterior movilización de la Santa Inquisición.

Entre los años 1.673 y 1.695, la Santa Inquisición vuelve a actuar contra los chuetas, a pesar de que la Inquisición estaba ya en sus horas bajas, pero no se sabe muy bien el motivo de su actuación, podría ser las necesidades financieras de la corona, las preocupación de los sectores económicos en decadencia, la preocupación por el dinamismo comercial de los chuetas conversos, la reanudación de prácticas religiosas en la comunidad surgiendo del ámbito doméstico, un rebrote en el celo religioso o el juicio de Alonso López, detenido a los 17 años de edad (judío expulsado de Oran por la corona española), que acabo quemado vivo en la hoguera en el año 1.675.

En el año de la detención de Alonso López, unas criadas de chuetas, cuentan a su confesor que sus amos practicaban ceremonias judaicas, aunque hasta el año 1.677, no actúa la Inquisición a la denuncia de las criadas, procediendo a la detención de uno de los líderes chuetas mallorquines, Pere Onofre Cortès, junto con otras cinco personas, posteriormente fueron detenidas 237 personas, siendo confiscados todos los bienes de los chuetas, valorados en dos millones de libras mallorquinas (unas 654 toneladas de plata).

En el año 1.679 se celebran cinco Autos de fe, siendo el primero de ellos la destrucción y salinización del huerto donde se reunían los chuetas, lugar donde fueron condenados 221 chuetas conversos.
Una vez cumplidas las penas impuestas por la Santa Inquisición, los que persistían en su fe judía, preocupados por la vigilancia inquisitorial y las vejaciones de la sociedad deciden formar pequeños grupos y huir de la isla, aunque solo unos pocos lo lograron.

Rafael Cortés (Cap loco), se casó con una mujer cristiana, pero de apellido converso (Miró), sus familiares en lugar de felicitarlo lo acusaron de malmezclado, Rafael por despecho denuncio a algunos de sus correligionarios ante la Santa Inquisición de mantener la fe judía, lo cual motivó una fuga en masa, provocando que embarcaran clandestinamente el día 7 de marzo del año 1.688 con destino a Ámsterdam, un temporal les impidió zarpar, al regresar a sus casas la Santa Inquisición los detuvo.

En el año 1.691, en cuatro autos de fe, la Santa Inquisición  condena a 88 personas por prácticas judías, entre ellas Rafel Valls, Rafel Benet y Caterina Tarongi que fueron quemados vivos delante de 30.000 personas.

En el año 1.665, se realiza un auto de fe contra 11 difuntos y mujer viva, que fue reconciliada.
El año 1.691, el jesuita y teólogo Francesc Garau publica  “La Fee Trivnfante en qvatro avtos celebrados en Mallorca por el Santo Oficio de la Inqvisición en qve an salido ochenta i ocho reos, i de treinta, i siete relaiados solo uvo tres pertinaces”.

El año 1.718, Rafel Pinya se autoinculpa y es reconciliado.

El año 1.720, Gabriel Cortés, fugitivo de Alejandría y convertido al judaísmo es quemado, siendo el ultimo condenado a muerte por la Inquisición mallorquina.

Los chuetas, hasta la primera mitad del siglo XX, han practicado una estricta endogamia (realización de matrimonios solo entre personas de un mismo linaje, familia o grupo), a causa de haber estado estigmatizados y segregados.

En la actualidad, alrededor de 20.000 personas en la isla de Mallorca son portadores de alguno de los apellidos pertenecientes a los chuetas.

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