Cosas de Jorge

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Antiarrugas de veneno de serpiente



Hace unos días os escribía sobre el efecto del veneno de serpiente en el cuerpo de sus presas, en este artículo os contare que este peligroso veneno se utiliza en cremas para la cara.

Según se rumorea, una conocida actriz y cantante estadounidense Gwyneth Kate Paltrow, fue la pionera en utilizar una crema basada en las toxinas contenidas en el veneno de las víboras, como crema antiarrugas, ayudándole a quitarse unos años de su cara, la voz se corrió y su uso se popularizo.

 Según cuentan, el veneno de serpiente contiene ciertos aminoácidos los cuales bloquean las señales nerviosas, haciéndose contraer a los músculos, de esta forma se eliminan arrugas creando un efecto botox.

Realmente no es necesario matar, ni extraer el veneno a las serpientes, se consiguen aislar los principios activos que producen esta contracción muscular en los laboratorios químicos, creando un producto denominado syna-ke.

Este producto combina principios activos botánicos, unidos a un tripéptido sintético, logrando el efecto tensor del veneno de serpiente, logrando una apariencia en la cara más joven al tensar esta y eliminar las arrugas.

En la web “bodybell” nos venden por 12,65€, bajo el nombre Babaria, una crema facial antiarrugas de veneno de serpiente.

Según su propaganda afirman que a las dos horas tiene su máximo efecto y que a los dos días, aun mantiene su efecto en un 67%.

Es muy cierto que las mujeres (ahora empiezan los hombres), siempre han estado luchando por aparentar menos edad, pero realmente ¿merece la pena esta lucha sin cuartel?

Ciertamente no soy dermatólogo, y mucho menos neurólogo, pero aunque aseguran que esta crema es innocua, pienso yo, que no debe ser muy sano dopar a los nervios de nuestra cara con un producto químico para mantener tensos los músculos y haciendo desaparecer las arrugas de la cara.


Aunque me imagino que tanto el botox, como la cirugía, son sistemas de belleza más agresivos que una crema facial, su forma de actuar no me convence.