Cosas de Jorge

miércoles, 19 de octubre de 2016

Abulia


Hoy conoceremos un nuevo término, para conocer uno más de los problemas que afectan a la mente de los humanos.

La abulia o carencia de voluntad, consiste en la incapacidad para decidirnos o simplemente movernos.

La carencia de voluntad (abulia) no genera ninguna dolencia física, pero si nos quita la fuerza de voluntad para ejercitar una decisión.

Consiste la abulia en un sentimiento de desgana, inapetencia, dejadez, abandono, mermando las energías y frenando el desarrollo interior, así como la madurez emocional.

Se trata de un estado que se suele producir por repetidos sentimientos de fracaso, falta de objetivos, incluso de incapacidad de estimular los intereses del paciente generando tristeza, cansancio o abatimiento.

Para luchar contra la abulia Ramiro Calle en “Las zonas oscuras de tu mente” nos recomienda los siguientes puntos:

-Cultivar la atención mental

-Plantear objetivos, sin prisas pero sabiendo asumir los fracasos

-Reflexionar sobre la fugacidad de la vida

-Buscar intereses creativos y constructivos que estimulen la mente

-Aplicar algún método deportivo, artístico, social o espiritual para hacer funcionar la mente

-Asociarse con personas creativas y vitales

-Lecturas que puedan inspirar y orientar la mente

-Abrir los sentimientos hacia las otras personas y los animales, desarrollando sentimientos conscientes y desinteresados

-Practica de yoga o tai-chi, especialmente las técnicas de control de la respiración

Las personas abúlicas tienden a no responsabilizarse de sus actos, lo que termina por meterlas en una dejadez crónica.

Estas personas deben procurar tener una alimentación equilibrada, mejorar su respiración, tener un descanso adecuado, así como deben ordenar su mente para superar la abulia.

La abulia consiste en un estado de falta de energía, que elimina las ganas de hacer cosas, tornándose un círculo vicioso que a menos haces, menos ganas de hacer cosas tienes.

Esto además de generar un sentimiento de abatimiento y cansancio, también genera sentimientos de infelicidad, así como de infravaloración.

Como decíamos más arriba, para luchar y vencer la abulia, es necesaria una buena alimentación, la respiración adecuada y el descanso adecuado, serán los mejores medicamentos contra este sentimiento.

Aunque realmente el ejemplo que os pondré a continuación no es precisamente un estado de abulia, se le parece.

Recuerdo no hace muchos años, que especialmente los lunes iba completamente desganado a trabajar, aunque tenía que ir (si quieres comer has de ganar un sueldo).

Analicemos por qué iba a trabajar sin ninguna gana…

1-Hay que madrugar para ir a trabajar

2-Probablemente el jefe este de mala leche y nos grite

3-Apetece mas quedarse en casita tomando un café

4-En el trabajo tendremos que solucionar problemas diversos

5-Se está mejor haciendo lo que nos apetece, que haciendo lo que nos mandan

6-Los inconvenientes que se os ocurran a vosotros

Ahora os comentare cada uno de los seis puntos, pero mirándolo desde la perspectiva de hacerlo con placer.

1-Normalmente (eso sí, sin obligación), cuando no trabajo, me levanto a la misma hora que cuando trabajo, en ocasiones, incluso antes, entonces ¿es un motivo para quejarse por madrugar para ir a trabajar?

2-Es un vicio que tienen muchos jefes, pero también, si se nos acostumbran a gritar ¿no será también un poco culpa nuestra…? Si el jefe no tiene razón en sus gritos (y no siempre la tiene) podemos dejarlo desahogarse, cuando suelte toda su rabia, con educación, razonemosle.

Si agachamos las orejas, bajamos la mirada y nos vamos gruñendo e insultando al jefe en nuestro interior, conseguimos dos cosas, la primera es que el jefe siga haciendo eso porque sabe que no nos defenderemos, la segunda, conseguiremos una maravillosa ulcera en nuestro estomago unida a un maravilloso sentimiento de odio hacia nuestro jefe…

También antes de poner en práctica, el poner solución al problema, que la tiene, jamás debemos hacer lo que hace el jefe, entrando en una batalla de ver quién de los dos grita mas, así solo conseguiremos acrecentar su furia, escuchémosle, dejemos que saque todos los sapos y culebras que lleva dentro, tomemos nota mental de lo que dice, con total tranquilidad, mirándole a los ojos, sin retarlo, pero si escuchándolo atentamente y cuando se le acaben las pilas, razonarle, simplemente eso.

Haciendo esto, poco a poco, comprenderá que después de que diga sus barbaridades, nosotros le replicaremos… y le demostraremos que sabemos defendernos con educación y raciocinio.

3-Cierto, prefiero tomar un café en casa, pero también puede ser agradable tomar ese café con un compañero e incluso con el jefe gruñón que comentábamos más arriba.

4-Los problemas que habremos de solucionar en el trabajo, para eso vamos a trabajar, además ciertamente en ocasiones, necesitaremos la ayuda de un compañero o del mismísimo jefe para solucionar un problema, como en ocasiones, los demás recurrirán a nosotros, para solucionar un problema que tengan ellos… así aprendemos, razonamos y ejercitamos nuestras neuronas.

5-Se está mejor haciendo lo que nos apetece… pero si siempre hacemos lo que nos apetece hacer, nos puede ocurrir que simplemente nos acomodemos a no hacer nada y la abulia (en casos extremos) se apodere de nosotros.

6-Este supuesto abierto os lo dejo a vosotros, mirar lo que no os guste a vosotros de ir a trabajar y mirar ese supuesto negativo con mentalidad positiva como hemos hecho más arriba… seguramente os sorprenderéis del resultado.