Cosas de Jorge

sábado, 3 de septiembre de 2016

Fariseos

En este artículo, conoceremos a los fariseos, los cuales atribuyen sus inicios al periodo de cautividad babilónica, aunque otras fuentes afirman que sus orígenes se sitúan en la dominación persa.

Los fariseos, eran generalmente hombres de negocios de la clase media, por lo cual se relacionaban con el pueblo, aunque eran minoría en el Sanedrín, controlaban muchas de las decisiones allí tomadas, gracias al apoyo del pueblo.

La mayoría de los judíos, aceptaron la doctrina de los fariseos, tras la destrucción del Templo de Jerusalén (regido por los saduceos), los fariseos tomaron el control del judaísmo, transformando el culto y adaptándolo a sus interpretaciones.

El mayor representante del judaísmo era el Sumo Sacerdote, pero al ser destruido el Templo de Jerusalén, este cargo fue innecesario y el culto se realizaba en la sinagoga (casa de reunión), surgiendo de los fariseos la línea rabínica ortodoxa de los doctores, la cual redacto el Talmud (obra que recoge las discusiones rabínicas sobre leyes, tradiciones, costumbres, narraciones, dichos, parábolas, historias y leyendas judías).

Los fariseos creían en la libertad humana, influyendo el destino en los hombres, pero los hombres podían decidir cómo desarrollar su vida.

El alma era inmortal para los fariseos, la cual permanecía tras la muerte.

Los fariseos afirmaban que las almas de los malos eran encerradas en el infierno, al contrario que las de los buenos que eran premiadas.

Los premios que recibían las almas de los buenos eran un cuerpo nuevo, pero a diferencia de otras versiones de la reencarnación, ese nuevo cuerpo era para toda la eternidad.

Debían obedecer las obligaciones religiosas tales como las oraciones, los ritos de adoración, etc.

Antes del reinado de Herodes, adquirieron cierto peso en la política de Israel, pero al terminar el reinado de Herodes, fueron perdiendo influencia.

Juan Hircano (134-104 antes de Cristo), que era hijo de Simón Macabeo, era el Sumo Sacerdote con el apoyo de saduceos, pero los fariseos se opusieron a su política, reclamando una separación entre la realeza y la religión.

Eleazar, líder fariseo, exigió la renuncia del Sumo Sacerdote, lo cual provoco un enfrentamiento entre fariseos y saduceos, enfrentamiento que aumentó con el reinado de Aristóbulo I (104-103 antes de Cristo) y Alejandro Janeo (103-76 antes de Cristo) el cual reprimió un levantamiento popular haciendo crucificar a 3.000 fariseos.

Alejandra Salomé (76-67 antes de Cristo) tras quedarse viuda de Alejandro Janeo, rehabilito a los sacerdotes judíos permitiéndoles formar parte del senado judío (Sanedrín).

Alejandra con el apoyo fariseo nombro a Hircano II (su hijo), Sumo Sacerdote.

El hermano de Hircano II, Aristóbulo II, tras la muerte de su madre (Alejandra) depuso a su hermano.

Hircano II encontró refugio entre los nabateos, con la ayuda Aretas III, rey de los nabateos y los fariseos le permitió sitiar a Jerusalén en el año 65 antes de Cristo, siendo derrotado por su hermano Aristóbulo II gracias a la ayuda de los romanos.

Posteriormente Hircano II, obtiene el apoyo del general romano Pompeyo, tomando este, Jerusalén en el año 63 antes de Cristo, colocando nuevamente a Hircano II como Sumo Sacerdote y llevándose a Aristóbulo a Roma.

Tras la muerte de Pompeyo, Julio Cesar nombra etnarca de Judea (cargo político sobre un grupo étnico común) y a Herodes como gobernante militar de Judea.

El hijo de Aristóbulo II, Antígono Matatías en el año 40 antes de Cristo, apoyado por el Imperio Parto (imperio situado en los territorios del actual Irán), junto con los saduceos tomo el poder en Jerusalén, encarcelando y mutilando a Hircano II.

En el año 37 antes de Cristo, Herodes y el general Socio reconquistan Jerusalén, siendo rey Herodes (37-4 antes de Cristo) contrayendo matrimonio con Mariana (hija de Hircano II), ejecutando posteriormente a Mariana e Hircano II, lo cual provocó la ruptura entre fariseos y la dinastía herodiana.

Saddoq y Judas el Galileo se levantaron contra Roma, realizando el llamamiento de no pagar impuestos a Roma, siendo reprimido el levantamiento por Herodes Arquelao (hijo de Herodes) y Varo (jefe militar romano), siendo crucificados 2.000 rebeldes.

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