Cosas de Jorge

martes, 11 de noviembre de 2014

Sonambulismo


Aunque hace tiempo, en varios post os he escrito sobre el sueño. “Sueño, ese gran desconocido” o “Escribiendo sobre el sueño”, entre otros, que recuerde nunca he tocado el tema del sonambulismo el cual es un curioso trastorno del sueño.

El sonambulismo consiste en un trastorno, el cual provoca que se desarrollan actividades motoras automáticas, que pueden ser simples o complejas, produciéndose durante la etapa IV del sueño no REM.

Una persona que padece sonambulismo, se puede levantar de la cama, caminar, ir al WC e incluso salir de su casa y en algún caso llega a conducir un vehículo mientras está dormidas, manteniéndose inconsciente y sin poder comunicarse con las demás personas.

En el caso del niño sonámbulo, este acostumbra a sentarse en su cama con los ojos abiertos, con expresión de admiración o sorpresa, e incluso puede que se llegue a levantar de la cama, sin realizar actos muy vigorosos y sin recordar al despertar sus sueños.

En cambio, entre los adultos, el sonambulismo puede ser más problemático, puesto que con frecuencia puede estar acompañado de conductas físicas vigorosas o violentas, e incluso llegar a lesionarse el paciente adulto, el cual a diferencia del paciente infantil suele recordar el contenido de sus sueños.

Los pacientes adultos, con frecuencia repiten la temática de sus sueños, suelen vivir situaciones en las que necesitan huir o ayuda rápida, lo cual provoca que el paciente salte de inmediato de la cama.

Al saltar con rapidez de la cama, el paciente puede provocarle lesiones causadas por tropezar con las paredes o el mobiliario.

En los ancianos, el sonambulismo puede ser síntoma de síndrome psicorganico o trastornos del comportamiento relacionados con el sueño MOR.

La duración de un episodio de sonambulismo, puede oscilar desde unos segundos hasta más de 30 minutos, aunque no es habitual que estos episodios duren más de 10 minutos.

La privación de sueño (dormir mal, una o varias noches), el estrés, los estados febriles y especialmente el consumo de alcohol, pueden desembocar en casos de sonambulismo, si el paciente experimenta sueños de contenido violento, debe consultar con un especialista para diagnosticar y aplicar un tratamiento farmacológico adecuado.

Despertar a un sonámbulo es difícil, poseen los ojos abiertos y ven igual que cuando están despiertos, aunque suelen creer que están en otros lugares diferentes de donde realmente están.

Los sonámbulos suelen regresar después de su “paseo,” a su cama sin recordar nada al día siguiente.
El sonambulismo se produce durante la fase de sueño de ondas lentas (SOL), este trastorno del sueño es más habitual entre niños y adolescentes.

Existe un mito que afirma que si a un sonámbulo se le despierta, este puede morir, aunque la realidad, es que sería igual que si se le despertara en su cama.

También en las películas nos muestran a los sonámbulos con los ojos cerrados y los brazos extendidos, aunque la realidad es una bien diferente, puesto que los sonámbulos abren los ojos y ven, por lo cual no necesitan llevar los brazos extendidos.

Los sonámbulos, pueden correr riesgos subiendo o bajando escaleras o utilizando herramientas o aparatos potencialmente peligrosos.


Lo mejor que podemos hacer ante una persona que está sufriendo los efectos del sonambulismo, es intentar convencerlo de que regrese a su cama, un sonámbulo no es consciente de la acción que está realizando, por lo cual puede realizar acciones que pueden resultarle peligrosas sin darse cuenta de ello.