Cosas de Jorge

viernes, 4 de julio de 2014

Secreto con hojaldre


Aunque hoy no toca receta y además tengo casi una veintena de ellas escritas, listas para publicarse, aunque como esta (para mi gusto), ha quedado tan rica, es sencilla de realizar y tampoco es cara, opino que se merece saltarse la cola de artículos pendientes de publicar.

Esta receta, como otras muchas no es idea mía (algunas lo son, que conste), la idea de ella la saque de la web “La cocina de Masito” en concreto de su estupenda receta “Hojaldre relleno de secreto, verduras y manzana caramelizada”, la cual os recomiendo, y a continuación os presento mi humilde versión.

Como el día anterior prepare unas costillas con albaricoques, en esta receta suprimí el dulce, me encanta esa sorpresa de ir a comer un plato “teóricamente” salado y que tenga ese toke diferente, como el famoso cerdo agridulce de los chinos o unas alitas de pollo al horno con miel, pero la verdad, el dulce no es lo mío y repetir como que no.

Ingredientes (2 personas):

250 g de secreto de cerdo
1 calabacín
1 tomate gordo
1 cebolla gorda
1 lámina de hojaldre
4 tranchetes (lonchas de queso para fundir)
Sal
Pimienta
Romero
Aceite de oliva

Preparación:

En primer lugar sacamos la lámina de hojaldre y la dejamos descongelar.

En una sartén con un generoso chorro de aceite de oliva, doramos y sellamos el secreto de cerdo.

Una vez doradito, lo reservamos.

Pelamos y troceamos la cebolla cortándola en juliana.

La agregamos a la sartén con el aceite sobrante de sellar la carne, friendo la cebolla hasta que esté tierna.

Mientras, cortamos los extremos del calabacín y lo troceamos a taquitos, sin pelarlo.

A continuación agregamos el calabacín y le damos unas vueltas junto con la cebolla.

Troceamos el tomate y lo agregamos junto el calabacín y la cebolla.

Agregamos un vasito de agua para que se nos quede blandito el calabacín si fuera necesario.

Una vez tenemos preparado el sofrito, la trituramos con la batidora.

Nos sobrara sofrito, pero va perfecto como base de cualquier otra receta que hagamos otra día.

Ahora estiramos la masa de hojaldre con el rodillo, hasta obtener el tamaño que deseemos.

En este caso utilice una bandeja de horno que es como la mitad de una normal (la de la foto) y partí el hojaldre en dos trozos para hacer porciones individuales.

Cada mitad de hojaldre, la volvemos a partir (en este caso mentalmente, no físicamente), en dos mitades y cubrimos una mitad imaginaria de cada uno de los dos trozos de hojaldre con el sofrito, con cuidado de no llenar los bordes, puesto que los tendremos que unir con la parte del hojaldre que no está impregnada con el sofrito.

Sobre el sofrito colocaremos el secreto.

Sobre el secreto colocaremos dos tranchetes.

Tapamos con la parte “limpia” de nuestro hojaldre y con ayuda de un tenedor prensamos bien los bordes.

Sobre cada paquete de hojaldre pincharemos varias veces con el tenedor para que al hornearlo no se nos rompa.

Se coloca en la bandeja del horno con la precaución de ponerle un papel de hornear, por si se le ocurre pegarse… y pintamos su superficie con aceite de oliva.

Se coloca en el horno precalentado a 180º hasta que el hojaldre nos quede durito.

En mi horno “de juguete, recordad el tamaño de la bandeja” tardo cosa de una hora.