Cosas de Jorge

domingo, 15 de junio de 2014

Fosfomicina



Fosfomicina, consiste en un antibiótico de amplio espectro, sintetizado a partir de ciertas especies de Streptomyces.

Streptomyces son unas actinobacterias que se suelen localizar en suelos y vegetaciones descompuestas, la mayoría de las cuales produce esporas.

La fosfomicina trabaja inhibiendo la síntesis de la pared celular de las células bacterianas, inhibiendo o desactivando sus enzimas, penetrando en las paredes bacterianas por medio de un transportador tipo glicerofosfato.

La fosfomicina está indicada para el tratamiento de las infecciones urinarias (generalmente administrada en una sola dosis oral), infecciones del tracto gastrointestinal e infecciones dermatológicas.

La fosfomicina se nos presenta envasada en forma de gránulos para ser mezclada con agua e ingerida por vía oral, también se comercializa en capsulas.

Se ha comenzado a intentar utilizar la fosfomicina para el tratamiento de otras enfermedades, pero el rápido desarrollo de la resistencia de las bacterias a este antibiótico, ha generado una pérdida de interés por parte de los laboratorios e investigadores por ampliar el espectro de uso de la fosfomicina.

La fosfomicina es un fármaco con una baja incidencia de reacciones adversas.

La rápida resistencia a la fosfomicina por parte de las bacterias hace que pierda efectividad ante infecciones graves o tratamientos largos.

A pesar de ser un medicamente bien tolerado por el organismo, puede provocar efectos secundarios tales como nauseas y vómitos, diarrea, dolor abdominal o infecciones por hongos.

Las bacterias cuando se hacen resistentes a la fosfomicina desactivan el transportador glicerofosfato de esta, haciendo el medicamento ineficaz.

En caso de embarazo, los estudios realizados en animales no muestran efecto teratógeno (agente o sustancia capaz de provocar malformaciones en el feto).

En caso de lactancia, una pequeña cantidad de la fosfomicina pasa a la leche materna, sólo administrar en caso de necesidad.