Cosas de Jorge

miércoles, 22 de marzo de 2017

Celulas madre


Creo que a todos nos suenan estas dos palabras “células madre”, pero creo que muchos no tenemos muy claros que son este tipo de células y es lo que vamos a intentar aprender en este post.

Empezaremos por saber que una célula es la unidad morfológica y funcional que constituye, sola o en compañía de otras, todos los seres vivos, consiste en el elemento más pequeño que consideramos “vivo”.

Los organismos vivos se clasifican en unicelulares y pluricelulares.

Los organismos unicelulares son organismos tan pequeños que para verlos es necesario un microscopio, estos organismos son los protozoos, las bacterias y todos los organismos microscópicos de estén formados por una sola célula.

Todos los organismos que poseen más de una célula se denominan organismos pluricelulares.

Robert Hooke en el año 1.665, fue el primero en ver células vegetales con un microscopio de 50 aumentos fabricado por él mismo.

Una célula está compuesta por un núcleo (de forma esférica u ovalada que suele estar en el centro de la célula), vacuolas (son unos pequeños sacos donde se acumulan sustancias de desecho o reserva dentro de la célula), lisosomas (pequeños sacos dispersos por el citoplasma que guardan enzimas digestivas o hidrolíticas), citocentro (también llamado centrosoma, se encuentra cerca del núcleo y está formado por la centrosfera), plastos (también conocidos como plástidios, son exclusivos de las células vegetales), cloroplastos (también exclusivos de las células vegetales, de color verde, a causa de la clorofila), mitocondrias (generalmente de forma elíptica y distribuidas por todo el citoplasma), ribosomas (orgánulos de pequeño tamaño con la misión de sintetizar las proteínas), aparato de Golgi (conjunto de membranas que controlan ciertas secreciones para exportarlas fuera de la célula o al citoplasma), retículo endoplasmático (sistemas de membranas a modo de canales), citoplasma (se sitúa entre la membrana plasmática y el núcleo y en su interior se producen la mayoría de las funciones metabólicas de la célula), pared celular (membrana de secreción que envuelve la membrana plasmática), membrana plasmática (también llamada membrana citoplasmática, rodea toda la célula generando su individualidad).

Ahora que tenemos una ligera idea de en qué consiste y de que está compuesta una célula, vamos a conocer a la célula madre.

Este tipo de células están presentes en todos los organismos multicelulares, son capaces de dividirse por medio de un proceso denominado mitosis y pueden convertirse en otro tipo de células especializadas, además de autorenovarse para seguir produciendo más células madre.

Las células madre son las encargadas de regenerar o reparar tejidos dañados.

También conocidas como stem cells, las células madre por medio de la mitosis se dividen en dos, generando dos células, una de las cuales es como la original (célula madre) y la otra si se dan las condiciones necesarios adquiere la forma del tipo de célula que nuestro organismo necesita.

Las células madre se dividen en cuatro tipos:

Células madre totipotentes: son las que pueden crecer y formar un organismo completo.

Células madre pluripotentes: no pueden formar un organismo completo, pero sí que pueden convertirse en cualquier tipo de célula.

Células madre multipotentes: pueden generar nuevas células pero solamente de su mismo origen embrionario.

Células madre unipotentes: estas sólo poseen capacidad para convertirse en un determinado tipo de células.

Para obtener células madre existen varios métodos:

En el caso de la reproducción asistida cuando sobran embriones, estos pueden ser donados y conservarlos crioconservados (congelados a -196ºC con nitrógeno líquido).

Cuando los óvulos fecundados poseen 8 o 10 células, se le extrae una de ellas y si esta célula se implantara en un útero continuaría su desarrollo normal, a esta técnica se la denomina blastómero individual.

Por medio de la partenogénesis se induce a los mamíferos por métodos químicos o físicos in vitro, obteniendo una masa celular (partenote) de la cual se pueden aislar células madre pluripotentes, técnica solo aplicable en mujeres.

Se pueden obtener células madre musculares de donantes cadavéricos ya que estas mantienen sus propiedades tras un proceso de congelación post-morten.

También se obtienen fácilmente células madre multipotentes con características embrionarias del cordón umbilical.

Las últimas investigaciones han descubierto que el líquido amniótico contiene células de tejidos embrionarios y extraembrionarios diferenciadas y no diferenciadas.

Las principales utilizaciones prácticas de las células madre conocidas hasta ahora son en tratamientos contra el cáncer, inmunohematologia y clonación.

Hace unos días (13-01-2.014), María Valero nos publicaba en El Mundo, su artículo “Las células madre, un nuevo escondite para el VIH” nos contaba una noticia muy interesante sobre el VIH (sida).
Según una investigación realizada conjuntamente por el Hospital de Massachusetts y el Instituto Ragon de Estados Unidos, donde destacan entre sus investigadores María J. Buzón y Enrique Martín-Gayo, ambos españoles.


Este estudio ha sido publicado en la revista “Nature Medicine”.

Cenando embutido


Realmente, cenar embutido, es una salida rápida en todo hogar, pero si lo presentamos sobre rebanadas de pan, no es lo mismo que soltar en la mesa sobras de blisters de embutido.

Además, con esta receta podéis utilizar cualquier resto que tengáis en la nevera, seguro que a todos vuestros comensales les sorprende ver un bandeja llena de rebanaditas de pan preparaditas solo para pegar un mordisco y además cuesta poquísimo trabajo realizarlo.

En este caso he utilizado, chorizo, jamón, mortadela y queso fresco casero de orégano para el mini bocadillo de pan de leche que podéis animaros a realizarlo pues es una versión fácil sin ingredientes raros.

El queso fresco de orégano podéis realizarlo con facilidad con esta receta, o sustituir por queso fresco normal:



Ingredientes (2 personas):

2 panes de leche
½ barra de pan
Chorizo
Jamón
Mortadela
Queso fresco
Lechuga
Tomate
Sal
Aceite de oliva

Preparación:

Comenzamos por abrir en dos los panecillos de leche (se venden en supermercados, pero se pueden cambiar por rebanadas de pan de molde, tienen una textura similar).

Continuamos cortando la media barra de pan en rebanadas finas.

Preparamos mi habitual salsa de tomate, troceando un tomate o dos (si sobra no pasa nada), añadiéndole abundante aceite de oliva, sal y posteriormente trituramos con la batidora.

Con la ayuda de una cucharilla de postre, untamos las rebanadas por una de sus caras y los panecillos de leche por su cara interior con esta salsa.

Cubrimos cada mitad inferior de cada pan de leche con una hoja de lechuga (o un trocito si es grande, yo use hojas de cogollos) sobre la lechuga cubrimos con una loncha de queso fresco (en mi caso queso fresco casero de orégano) y cubrimos con más lechuga y la parte superior del pan de leche.

Sobre las rebanadas de pan colocamos trocitos del embutido que tengáis o los que os comento en ingredientes.

Se coloca en una bandeja o plato y a cenar con un vasito de vino negro.

Cena rica, de aprovechamiento, rápida de realizar (unos 15 minutos) y de presentación espectacular.

martes, 21 de marzo de 2017

Marie Delphine LaLaurie


En esta ocasión conoceremos una terrible biografía, la biografía de Madame LaLaurie.

Barthelmy Louis Macarty, el padre de Madame LaLaurie, fue llevado a Nueva Orleans por su padre, desde Irlanda, alrededor del año 1.930.

Barthelmy Louis Macarty, se casó con Marie Jeanne Lovable, siendo Delphine una de sus cinco hijos.
Madame LaLaurie, que por entonces se llamaba Delpine Macarty, nació en el estado de Luisiana (Estados Unidos), concretamente en Nueva Orleans en el año 1.775.

Tanto sus padres como Marie Delphine LaLaurie, fueron miembros importantes de la comunidad créole blanca de Nueva Orleans.

Dephine se caso en el año 1.800 con Don Ramón de Lopez y Angulo, Caballero de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos V, que falleció en el año 1.834.

En el año 1.804, Don Ramón de Lopez y Angulo, es nombrado cónsul general de España en Luisiana.

En junio del año 1.808 volvió casarse, en este caso con Jean Blanque, otro anciano, pero importante banquero, abogado y legislador, que falleció  en el año 1.816.

Al casarse compraron la casa que más tarde sería la Villa Blanque, sita en Nueva Orleans en Royal Street 409.

Delpine que ya tenía una hija de su anterior matrimonio, Marie Borgia Delphine Lopez y Angulo de la Candelaria (Borquita), tuvo otros cuatro hijos más, Louise Pauline, Louise Marie Laure, Marie Loise Jeanne y Jeanne Pierre Paulin Blanque.

El primo de Delphine, Augustin de Macarty, fue alcalde de Nueva Orleans desde el año 1.815 hasta el año 1.820.

El 25 de junio del año 1.825, se casa por tercera y última vez, con el Dr. Leonard Louis Nicolas LaLaurie, el cual contrariamente a sus anteriores maridos era mucho más joven que ella.

En el año 1.831, Delphine compra una nueva propiedad, sita también en Nueva Orleans, en Royal Street 1.140, la cual administraba ella, casi sin la participación de su esposo.

En el año 1.832 ya había construido una mansión de tres pisos es esta nueva propiedad que también contaba con dependencias para esclavos.

Las historias de cómo trataba a sus esclavos entre los años 1.831 y 1.834, Madame LaLaurie varían según su cronista.

Según escribió en 1.838 Harriet Martineau, que según contaban los residentes de Nueva Orleans los esclavos de Madame LaLaurie daban la impresión de ser desdichados y estar muy demacrados.

Según los registros de la época, Madame LaLaurie emancipo a dos de sus esclavos, a Jean Louis en el año 1.819 y a Devinche en el año 1.832.

Tambien, Martineau conto historias comentadas por los vecinos, donde LaLaurie al intentar castigar a latigazos a una niña esclava de 12 años, la cual respondía al nombre de Lia esta, intentando evitar los latigazos de Delphine, murió al caer desde el techo de la mansión.

Esta muerte provoco una investigación de los LaLauries, los cuales fueron acusados de crueldad ilegal, obligándolos a liberar a 9 esclavos.

Estos esclavos fueron vueltos a ser comprados por un familiar de Lalaurie y traídos de nuevo a la mansión.

Tambien Martineau, conto la historia de que tenía a su cocinero atado al horno de la cocina y que Delphine golpeaba a las hijas del cocinero, si estas daban comida a los esclavos.

Madame LaLaurie, fue una persona importante en los círculos sociales de la época, hasta que el 10 de abril de 1.834 se incendió su mansión, incendio que comenzó en la cocina, incendio por el cual los bomberos y la policía, descubrieron que en el interior de la mansión permanecían varios esclavos amarrados con síntomas de haber estado torturados durante un largo periodo de tiempo.

Se encontró a la cocinera de 70 años, amarrada a la cocina por el tobillo, la cual afirmo más tarde, que el incendio fue un intento de suicidio, ante la amenaza de ser llevada a un cuarto del último piso, de donde quien entraba, jamás regresaba.

Según contó el 11 de abril de 1.834 el New Orleans Bee, las personas que acudieron a sofocar el incendio, solicitaron entrar a las dependencias de los esclavos para asegurarse de que no habían sufrido daños, cosa a la que se negaron rotundamente los LaLaures.

A final derribaron las puertas de las dependencias de los esclavos, puesto que los LaLauries no entregaron las llaves y se encontraron 7 esclavos, mutilados horriblemente, suspendidos por el cuello, con las extremidades rajadas, estriadas… afirmando haber estado encarcelados ahí durante varios meses.

El Juez Jean-Francois Canonge, afirmo haber encontrado en la mansión a una negra usando un collar de hierro y una anciana negra, con una profunda herida en la cabeza… al interrogar el juez al esposo de Delphine, este le respondió…

“algunas personas debían quedarse en su casa en lugar de ir a las casas de otras para dictar leyes y meterse en las vidas de los demás”.

Cuando se descubrió el secreto que tenia la mansión de Madame LaLaurie, muchos ciudadanos de Nueva Orleans saquearon y destruyeron enfurecidos la mansión y se cree que Madame LaLaurie escapo a Paris, donde permaneció hasta su muerte en el año 1.825.

Otra versión recopilada por Martineau en el año 1.836, añadía que los esclavos estaban esqueléticos, con señales de haber sido azotados, haber sido amarrados de forma restrictiva y usaban collares de hierro con púas para mantenerles las cabezas estáticas.

En el año 1.838, Martineau en su libro “Retrospect of Westerm Travel”, afirmo que al cavar en el jardín de los LaLauries, se encontraron dos cadáveres enterrados, uno de ellos, era un niño.

En la actualidad la mansión de Madame LaLaurie, sita en Royal Street nº 1.140 en Nueva Orleans aun permanece en pie, siendo un edificio emblemático de la ciudad situado en la esquina de Royal Street y la Calle Governor Nicholls.

Tras la huida de los Estados Unidos de LaLaurie, la casa quedo en ruinas hasta el año 1.836, pero entre esa fecha y el año 1.888 la casa fue restaurada, se utilizó como escuela pública, conservatorio de música, refugio de delincuentes juveniles, bar, tienda de muebles  como edificio de departamentos de lujo.

En el año 2.007 Nicolas Cage  compro la mansión por 3,45 millones de dólares.

El 13 de noviembre del año 2.009 fue subastada como resultado de una liquidación bancaria, siendo comprada por Regions Financial Corporation.

Para mayor información sobre el tema os remito a las siguientes webs:



Flanes de chufas y menta


Realmente, esta receta es para aprovechar los restos de unas chufas, que Silvia me dio la paliza, durante más de dos meses hasta que conseguí cómpraselas…

Pero como se aburrió de comer chufas en remojo y quedaba un resto… pues que Jorge haga algo con ellas… grrr.

En un principio, pensé en crear una especie de crema, hidratándolas con leche, posteriormente colándolas y después quizás añadirles gelatina y colorante, pero como la gelatina no está bien vista por la mujer… al final opté por hacer un flan de chufas y menta que tenía la botella casi vacía.

Por cierto, con esta receta hasta aprovechamos vasos de barro de cuajada comercial, para servir el flan de chufas.

Ingredientes (7 flanes):

100 g de chufas
700 cl de leche
200 g de azúcar
1 copa de menta (licor)
4 huevos
1 cucharadita de canela
Colorante alimentario verde (lo realice mezclando amarillo y azul)
Sirope de chocolate (chocolate líquido para decorar postres)

Preparación:

Realmente este es un postre diferente, muy fácil, pero de muy lenta preparación.

Comenzamos por hidratar las chufas durante unas 24 horas, introduciéndolas en la leche.

Pasadas las 24 horas, añadimos la canela, el azúcar y trituramos.

Dejamos reposar 24 horas más.

Pasado este tiempo, añadimos los huevos y mezclamos bien.

Agregamos el colorante alimentario hasta adquirir el color deseado (opte por el verde para simular el color de la menta).

Seguimos mezclando y colocamos a fuego bajo, moviendo la mezcla con un batidor hasta que comience a hervir.

Cuando comience a hervir repartimos en los vasitos de barro de la cuajada (o los que gustéis) y dejamos enfriar.

Antes de guardar en el frigorífico decoramos con chocolate líquido.

lunes, 20 de marzo de 2017

Registros Akasicos


Ciertamente muchos de vosotros no tendréis la menor idea de lo que os presento en este artículo, cuando os escribo “Registro akásico”, por lo cual comenzaremos el artículo explicando que es eso de registro akásico.

Akásico es una palabra, acuñada por la teósofa británica Annie Bésant (1.847-1.933), cuyo significado es una traducción de una antiguo idioma indio, el sánscrito, cuyo significado es éter.

Según la Wikipedia la definición de registro akásico la define como;

“Especie de memoria de todo lo acontecido desde el principio de los tiempos que está registrada en el éter.
En el éter está almacenado todo lo acontecido desde el principio de los tiempos y todos los conocimientos del universo”.

Los registros akásicos, son unos archivos místicos, los cuales contienen todo el conocimiento transcendental, conteniendo la historia del cosmos, la información de las almas existentes y que han existido.

La primera mención del registro akásico conocida, la podemos encontrar en el libro “La sabiduría antigua (1.898)”, publicado por la ocultista británica Annie Bésant.

Según Annie Bésant, los maestros antiguos creían que existían unos registros escritos en una realidad incorpórea (una especie de gran enciclopedia u ordenador que contiene los datos de todo el universo), siempre según Annie, estos antiguos maestros pertenecerían a comunidades tan dispares como los caldeos, los chinos, los cristianos, los druidas, los egipcios, los griegos, los hebreos, los himalayos, los hindúes, los mayas, los moros, los persas, incluso los tibetanos, aunque a pesar de afirmar que todas estas culturas creían en los registros akásicos, no ha aportado ninguna prueba documental de que esto sea cierto.

Año 1.913, el teósofo, también británico Charles Webster Leadbeater (1.854-1.934), en su libro “Man: How, Whence, and Whither?” nos cuenta sus experiencias analizando el éter, donde nos cuenta la historia de la Atlántida, así como otras civilizaciones desaparecidas, al igual que afirma que en el siglo XVII la Tierra estará alimentada por energía atómica.

Annie Bésant, afirma que solo pueden acceder a estos registros personas con ciertos dones espirituales (chamanes o médiums), los cuales pueden acceder a estos registros mediante el sueño lúcido, la proyección astral o cualquier otra experiencia espiritual fuera del cuerpo.

El acceso a estos registros tiene una cierta polémica, mientras Anne Bésant afirma que es necesario poseer un don especial, otros afirman que cualquier individuo puede acceder a estos datos siempre que sea capaz de alterar su consciencia, bien por medios naturales, como también por métodos artificiales, como podrían ser determinadas drogas.

Tanto la religión cristiana como la hinduista no admiten estos registros akásicos, al igual que la comunidad científica, puesto que no existe ninguna evidencia verificable de la existencia de estos registros.

Queso casero facil de orégano


Continuamos realizando quesos caseros al microondas…

En esta ocasión he arriesgado un poco más, añadiendo orégano al queso, que en casa es una especie muy apreciada, como podéis observar, el queso no aguantó a la foto… cuando lo fotografié faltaba casi medio queso.

Para mí y creo que para la mayoría la realización de un queso es una tarea complicada, ahora ando intentando simplificarla al máximo para que cualquiera pueda realizar un queso casero con ingredientes habituales, sin necesitar cuajo, ni leche natural, ni otros ingredientes raros y que la receta funcione.

En esta ocasión, los ingredientes imprescindibles son leche, zumo de limón, yogurt y sal (el orégano lo podéis eliminar o sustituir por otra especie de vuestro gusto sin problemas, incluso picante o colorante como el azafrán).

Ingredientes:
½ l de leche
2 cucharaditas de orégano
1 yogurt natural
1 limón pequeño (su zumo)
1 cucharadita de sal

Preparación:

Con solo estos ingredientes tenéis de sobra para preparar un queso fresco casero, que será la admiración de vuestros comensales.

Colocamos en un recipiente apto para microondas el medio litro de leche, el orégano, el yogurt y el zumo colado del limón.

En mi caso utilice un recipiente de silicona preparado para hacer queso al microondas, pero vale cualquier recipiente apto para el microondas tapándolo o cubriéndolo con plástico de cocina, la ventaja de mi recipiente es que posee su propio colador que se utilizara posteriormente como molde, pero sirve cualquier colador de cocina con agujeros finitos.

Introducimos durante 10 minutos en el microondas a máxima potencia nuestro recipiente tapado con todos los ingredientes.

Observamos su estado de cuajado y necesitaremos otra cocción de unos 10 minutos hasta observar que la leche está cortada.

Si fuera necesario le damos otra cocción de 5 minutos.

Volcamos el contenido de nuestro recipiente en un colador o molde de quesos y dejamos escurrir el suero.

Se puede colocar peso encima para acelerar la eliminación del suero de nuestro queso, si no ponemos peso, es cuestión de paciencia el esperar que el queso vaya soltando el suero y cuajándose.

Podemos guardar el suero (el agua sucia que acompaña los grumos de leche) para hacer bizcochos o magdalenas (les da una jugosidad muy especial) o simplemente desechamos el suero por la fregadera.

Cuando el queso está lo suficientemente duro para nuestro gusto, guardar en el frigorífico y degustar.
No olvidar ir eliminando el suero que vaya soltando periódicamente.

domingo, 19 de marzo de 2017

Secreto con alcachofas y tomate


En esta ocasión, utilizaremos una parte del cerdo que no es cara y en casa apreciamos mucho su sabor, se trata del secreto.
Se cree, que el nombre de secreto proviene, de que los carniceros se guardaban esta pieza, para su propio consumo, este corte del cerdo lo encontraremos entre la paletilla y la panceta, tiene forma de triángulo y últimamente se está poniendo de moda en algunos restaurantes.

Ingredientes (2 personas):
1 secreto de cerdo
4 alcachofas grandes
2 tomates
Aceite de oliva
Mix de especias picantes
Sal
Limón (opcional para exprimirlo sobre la carne)

Preparación:

Como con la vejez somos menos tragones mi mujer y yo, cocinamos un secreto para los dos, los más tragones pueden poner un secreto por persona.

Comenzamos por cocer las alcachofas al vapor y las reservamos para que se nos enfríen un poco y poder quitarles las hojas sobrantes sin quemarnos los dedos.

Continuamos colocando un generoso chorro de aceite de oliva en una sartén amplia que podamos tapar.

Cortamos en dos los tomates y los colocamos por la parte del corte en la sartén.

Partimos en dos nuestro secreto y lo doramos en la misma sartén donde tenemos el tomate a fuego fuerte aderezándolo con el mix de especias picantes y sal por ambos lados.

Cuando tengo color el secreto, bajamos el fuego a menos de la mitad y tapamos unos 15-20 minutos.

Cuando comience a estar tierno el tomate le damos la vuelta, con cuidado de no romperlo y lo especiamos por la parte del corte.

Volvemos a tapar la sartén y mantenemos a fuego medio bajo, unos 20-30 minutos más.

Eliminamos la parte dura de las alcachofas y las partimos en dos.

Añadimos a la sartén aderezándolas con el mix de especias picantes y sal.

Mantenemos unos 10 minutos más con la sartén tapada para que se nos calienten las alcachofas y servimos.

Nota:
Se puede rociar con zumo de limón según el gusto de cada comensal.